¿Vergüenza o Prestigio?

Eurovisión. Para algunos la más alta expresión de la política. Para otros el mayor festival de música existente en Europa. Los primeros piensan que es la mayor estupidez nacida en el último centenario, un gran gasto de dinero, una idiotez, una vergüenza. En definitiva, y para ser claros. Una mierda. Mierda pintada de purpurina y brillos por todos lados. En esta ocasión nos vamos a quedar con los segundos. Los fans del Festival de la Canción Europea que se ha erigido, recientemente, como el espectáculo televisivo que lleva más años en antena. Los conocidos, común y mundialmente como eurofans. Para esas personas no es ninguna estupidez. De hecho, muchos darían su vida por el festival. Viven por y para él. Conocen todas y cada una de las canciones. Conocen datos que ni siquiera los profesionales que están inmersos en la producción del show son capaces de recordar.  Le dedican su día a día. Le dedican, en definitiva, su vida.

Voting

Dejemos de lado el tema de las votaciones, de lo que podríamos hablar largo y tendido y también hay un gran debate. Quizá en un futuro me encuentre escribiendo sobre eso, pero ahora mismo me limitaré a decir que aquellos que solo ven política en las votaciones están confundidos de buen grado. La política, obviamente influye, pero no es el único factor
que se habría de estudiar cuando se hable de los votos eurovisivos.

Volviendo al tema que nos ocupa. Ganar Eurovisión. Lo primero, decir que no hay una fórmula infalible para ganar Eurovisión aunque hay factores que pueden fuertemente contribuir al éxito o al más brutal de los batacazos. Y no quiero caer en tópicos Iñigales (haciendo referencia a José María Íñigo para aquellos poco intuitivos), cuando año tras año sigue “sorprendiéndonos” al decir que ni la mejor canción tiene asegurado el mejor puesto, ni la peor el último. Al igual que el asunto de los votos, esto no tiene cabida aquí, sino en columnas posteriores con su extensión adecuada.

Aclarado esto; Eurovisión aunque un gran colectivo sea incapaz o, sencillamente, se niegue a afirmarlo es un gran escaparate para artistas poco conocidos, para aquellos que fueron flor de un día o para juguetes rotos que estuvieron en la cima de la montaña y se deslizaron en picado hasta su pronta desaparición. No quiere decir esto, que artistas de alto nivel, mundialmente reconocidos o de gran talla no tengan su hueco en el Festival. Todos lo tienen. ¿Positivo o negativo? Para los más nuevos es positivo, ya que aunque sea fugazmente, unas 200 millones de personas conocerán su nombre y una de sus canciones. En ocasiones, negativo. No suele ser el caso, pues se ensaya hasta límites insospechados pero es verdad que los cantantes más inexpertos suelen tener más problemas a la hora de controlar sus voces y puede hacer que el directo no sea lo que todos esperamos. Hay excepciones. Noveles que nos dejan sin aliento en cuanto entonan la primera nota, y veteranos que hacen que nuestros oídos se resientan fuertemente.  Sin embargo, y como todo en esta vida depende de cada caso particular y de infinidad de factores que podríamos enumerar uno a uno.

El único inconveniente destacable de ganar Eurovisión es a su vez una de las ventajas más grandes. Sobre esto también se podría reflexionar, pues hay países como es el caso de España, que es lo más cercano que tenemos a nosotros, que acuden al festival por el puro hecho de participar. Pocas veces se ve a la televisión pública española con ganas de hacer las cosas tan bien como para tener alguna oportunidad de ganar el festival de Eurovisión.  Hay quién ve ganar como prestigio para el país en cuestión, hay quién piensa que ganar no significa más que un gasto de dinero y están los más escépticos: aquellos para los que es indiferente ganar o perder, e incluso creen que se debería dejar de participar por una mezcla de varias de las razones anteriormente citadas.  El inconveniente sería tener que financiar el festival al año siguiente, buscar una sede para el Festival y preparar la ciudad elegida para acoger a millones de personas. ¿Veis ya la ventaja que trae esta desventaja? Si no es así, la veréis unas líneas más abajo.

Conchita and Mans

Los presupuestos de financiación de los últimos años oscilaban entre los 13 y los 21 millones de euros que este 2015 ha gastado el país que vio nacer a la hasta hace cinco meses vigente campeona Conchita Wurst, la conocida por muchos como Queen of Eurovision. El 23 de Mayo ese reinado fue usurpado por el actual ganador Måns Zelmerlöw. Estocolmo ha sido la ciudad escogida para dar cobijo a eurofans de todas partes del mundo (Europa en su mayoría). Allí nos veremos los días 10, 12 y 14 de mayo de 2016.

Turismo, amigos. Quizá las cantidades que se gasta el país anfitrión en financiar el festival puedan parecer estrambóticas. Los que hablan sin saber deberían enterarse del precio de las entradas que se venden para acudir a los diferentes ensayos, ambas semifinales y la final. Los que sí saben el precio y piensan que es desorbitado… Mejor no hablar de esas personas. Cuando el espectáculo merece la pena y es tan grandioso como el que Eurovisión nos ofrece año tras año, algo tan nimio y arbitrario como el precio de una entrada, con la que recaudan lo que se han ido gastando en organizarlo, no es un tema de vital importancia. ¿Creéis que Eurovisión es una noche y ya? Durante una semana, en el peor de los casos, los hoteles, los locales, las discotecas, los sitios más frecuentados de la ciudad se llenan de miradas extasiadas por el ímpetu de la mayor fiesta de la canción para esas personas. Eurovisión.

El dinero empleado merece la pena. Más de lo que muchos piensan.

Esto en relación con el país. Si nos centramos más en el/la cantante/grupo que se alza con la victoria. ¿Qué ocurre? Los nombres de los dos últimos dos ganadores de Eurovisión son familiares para los seguidores fervientes del festival, ya que han participado en preselecciones anteriores con la intención de representar a su país. Si salimos de la zona de confort eurovisiva y preguntamos a círculos menos familiarizados con el concurso y les hablamos de Conchita Wurst quizá con algo de suerte alguno sería capaz de respondernos “esa es la de Eurovisión que llevaba barba, ¿no?”.  Måns ha tenido más suerte que Conchita después del Festival, pues su canción se ha convertido en el hit que lo ha petado en todas y cada una de las radios del país. Todo el mundo ama a Måns, y muchas de esas personas que ahora cantan sus canciones por las esquinas rehúsan afirmar el hecho que lo han conocido por Eurovisión. Como ya dijimos, y sobre todo aquí en España, el Festival de Eurovisión no es una cosa muy bien considerada, que digamos. Si nos remontamos al año 2008, o incluso al 2014, y preguntamos por un tal Måns Zelmerlöw, a menos que topásemos con algún sueco o gente de países cercanos como Reino Unido o Irlanda, nadie conocería su nombre.

Loreen of Sweden performs her song "Euphoria" after winning the Eurovision song contest in Baku, May 27, 2012. REUTERS/David Mdzinarishvili (AZERBAIJAN - Tags: ENTERTAINMENT TPX IMAGES OF THE DAY)

La cultura musical en Europa está demasiado desestimada. Este hombre ha publicado poco después de alzarse con la victoria el que es su cuarto álbum de estudio Perfectly Damaged (Perfectamente dañado). Podéis ir a cualquier almacén de discos del país a ver cuántos encontráis sus anteriores álbumes. Ni siquiera seríais capaces de localizar Barcelona Sessions, que aunque solo fuese por la tierra, nos debería sonar. La música de España vagamente sale de estos límites, lo mismo pasa con la música de Rusia, la música de Alemania, y para seguir el ejemplo, con la sueca. ¿Encontráis más sentido ahora a lo que hablaba de las votaciones? Una vez que se levanta el trofeo, una carrera  espera más allá de sus fronteras. ¿Qué pasó con la Euphoria de Loreen? Es el hit eurovisivo por excelencia. Todos lo conocen. Todos lo han bailado, y su música ha llegado a nuestro país. El disco de Conchita podemos hallarlo en tiendas, el último disco de Zelmerlöw también. Ganaron Eurovisión y ampliaron horizontes.  Giras por toda Europa, promociones y programas de televisión, entre otros.  Artistas de gran talento que estaban ocultos bajo el yugo de su país natal son libres para proclamar su música. Y encima su país aumentará su tanto por ciento de turismo, al menos durante el mes del festival.

¿De verdad alguien cree que ganar Eurovisión no significa nada? Que les pregunten a Lena, Loreen o Conchita. Gracias a Eurovisión consolidaron su carrera. Esperemos que podamos tener otros 60 años de talentos que desplieguen sus alas y vuelen más allá. Les estaremos esperando para recibirlos con los brazos bien abiertos.

the voice kids

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